Reparar la piel tras el sol

REPARAR LA PIEL TRAS EL SOL

Nuestra piel, en verano, está especialmente expuesta a los factores ambientales. El calor promueve la deshidratación y potencia la pérdida de agua y electrolitos en la piel. Además, cuando vamos a la playa o a la piscina, nuestros hábitos varían ya que nos duchamos varias veces al día y nos exponemos al cloro y al salitre del mar, que dañan la barrera protectora natural de nuestra piel, con la consiguiente pérdida de agua en las capas más externas. Y, por supuesto, especial mención a la radiación solar, que daña la película de lípidos que recubre la piel lo que también propicia la pérdida de agua.

Todos estos factores hacen que se altere el manto hidrolipídico, su barrera protectora natural de la piel. La piel queda más expuesta a agresiones externas y la concentración de agua en la capa cornea disminuye. Todo esto se refleja en una piel más sensible que se muestra áspera, apagada y las arrugas se hacen más visibles. La nutricosmética es un aliado para mantener o restaurar el equilibrio de agua y lípidos de la piel ya que una piel bonita no solo depende del nivel de hidratación, también es muy importante el nivel de lípidos que la cubre. En este punto, un activo a recurrir es el Omega-7, es un ácido graso monoinsaturado también conocido como ácido palmitoleico. Los ácidos grasos esenciales se obtienen de los alimentos y son indispensables para una amplia gama de funciones corporales. Es capaz de mantener los tejidos nutridos ayudando en la mejora de la regeneración y la nutrición de la piel. El Omega-7 se encuentra presente en una proporción del 28% en el aceite del arbusto del espino amarillo (Hippophae rhamnoides), un producto natural utilizado en china desde tiempos ancestrales que en los últimos años en objetivo de numerosos estudios, atribuyéndole numerosas propiedades. Además de su alta concentración en Omega-7, también contiene también otros ácidos grasos esenciales como linolénico (omega 3), linoleico (omega 6) y oleico (omega 9). También es rico en vitamina C (más que el limón), A, E, B1, y K, mucílagos, carotenoides, glucósidos flavónicos, ácido orgánicos, minerales (sobre todo hierro y potasio) y alto contenido en antioxidantes. Acidos grasos monoinsaturados como el Omega 7, y también otros ácidos grasos esenciales como: linolénico (omega 3), linoleico (omega 6) y oleico (omega 9).

Aceite de Espino Amarillo 500 mg de Eiralabs® contiene aceite de la pulpa de la baya (una fuente mucho más rica que las de semillas), convirtiendo a estas cápsulas naturales el mejor aliado antiaging capaz de devolver la tersura y suavidad a la piel incluso tras las agresiones a la que está expuesta durante el verano.

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Rafa TabernerReparar la piel tras el sol